¿QUÉ HACEMOS?

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NUESTRO OBJETIVO: Dar visibilidad a los productos y/o servicios de pequeñas y medianas empresas ubicadas en el medio rural, respetuosas con el patrimonio natural y cultural de los pueblos, y que gracias a la riqueza económica que generan fortalecen la cohesión social de los territorios rurales donde están implantadas.

¿Y cómo lo logramos?
A través de un sencillo y eficaz método que parte de una fase previa de observación para conocer bien la información que queremos difundir y su entorno de actuación, para continuar con una fase creativa que nos va a permitir crear una historia que facilite la difusión de los productos y/o servicios que prestan así como la interactuación con los miembros de la comunidad que forman parte de la cadena de valor de la empresa.

OBSERVAMOS todo todito todo…

Lo que sucede con atención sostenida, desde la empatía de las emociones humanas y las relaciones interpersonales, de forma que nos facilite la reflexión activa para realizar un buen diagnóstico. Y para ello está claro que hay que saber observar, y a observar se aprende. Somos conscientes de que ser exactos y objetivos en nuestras observaciones no es fácil, pero lo conseguiremos si contamos con todos los datos antes de llegar a una conclusión. Una buena observación dará lugar a reflexiones que nos permitan llegar a una interpretación que aporte valor a los productos y/o servicios, pasando así a la siguiente fase de descripción.

A menudo, las personas que gestionan, preocupados por los problemas, ansiedades del día a día, no son capaces de observar con objetividad la realidad de lo que ocurre en su entorno, dando como objetiva la imagen que ellos mismo han proyectado, siendo esto una fuente de error. De ahí la necesidad de nuestra intervención, observando desde una perspectiva diferente y global que basada en la experiencia del equipo humano de la empresa, los clientes y la propia comunidad nos permita conocer con exactitud cómo son vistos sus productos y/o servicios.

Con la realización de un diagnóstico adecuado lograremos ver la eficacia (o ineficacia) de las acciones que se están realizando nuestros clientes para dar visibilidad a su actividad profesional, conocer cuáles son sus necesidades, podremos compartir esa información con el resto de los miembros del equipo y conocer cómo viven y siente ellos/as esas acciones además de prevenir complicaciones derivadas de estas acciones y corregirlas. Nos servirá también para realizar una reflexión sobre los valores que la empresa aporta a la comunidad, siendo éstos muy importantes a la hora de crear una historia que promueva una mayor comunicación interna y externa, aumentando la viralidad de los contenidos.

CREAMOS HISTORIAS

En La Albarquería nos gusta decir que las empresas no son entes sobrenaturales, que están formadas por personas, y esto cobra especial importancia en las empresas rurales, donde debemos mimar más si cabe los vínculos emocionales. En los pueblos tenemos otro ritmo. En los pueblos nos conocemos todos y todas. Entonces, si en los pueblos llevamos otro paso, ¿por qué pretendemos llevar a cabo acciones establecidas en medios urbanos?
Debemos saber construir una narración y emplearla bien para llegar al consumidor. En esta narración daremos cabida a la creación de la empresa, su historia y funcionamiento, el equipo humano que la conforma y la pequeña comunidad que conforman, el territorio donde está ubicada y la importancia para el desarrollo del mismo, la diferenciación de sus productos y/o servicios, las peculiaridades de sus clientes,… A través de un lenguaje claro y cercano, casi familiar, mostramos los valores de la marca y ponemos en valor los aspectos que diferencian unas empresas de otras.

En esta casa nos gusta mucho hablar de “artesanía social”, de procesos comunitarios que fomentan la cohesión y mejoran la convivencia de los vecinos. Cuando hablamos de comunidad rápidamente nos vienen a la cabeza las personas del pueblo, las asociaciones, fiestas del pueblo, tradiciones,… pero, reflexionemos…
¿Pensamos en las empresas?
¿Somos conscientes del valor que aportan?
¿Fomentan que las sintamos como parte de la cultura del territorio?

DIFUNDIMOS

En los pueblos sabemos mucho de difundir información y de comunicarnos, de forma natural, sin forzar; sabemos que simplemente con salir a comprar el pan o a echar la partida al bar conoceremos todas las novedades que ocurren en nuestra localidad y sabremos de primera mano cómo se encuentran nuestros vecinos y vecinas. Hoy, en el siglo XXI, a nuestro medio rural también han llegado las redes sociales, el impacto de la Web 2.0 se siente en cada rincón; las personas con intereses comunes que buscan entretenimiento o información ya no sólo salen al bar o a sentarse a la fresca, también tienen medios tecnológicos que les permite saber qué ocurre fuera de su lugar de origen, ¡hemos interiorizado que desde un pueblo se puede hacer ya “casi todo”!

Así pues, si los usuarios de los pueblos podemos comprar cualquier objeto o contratar cualquier servicio desde nuestro pueblo, seguir a nuestras marcas favoritas,… ¿por qué no podemos ser agentes que fomenten la difusión de nuestras empresas? Si las empresas rurales interactuamos con nuestra comunidad, ésta puede ser una parte muy importante en el proceso de difusión externa de nuestros productos y/o servicios.

Y aquí es imposible no hacer referencia a uno de los mejores valores que tenemos en los pueblos, el de la colaboración y ayuda mutua. Empresas-Comunidad Rural o Comunidad Rural-Empresas, ¿a qué forman un buen equipo? Pues vamos a ello…

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