Hay proyectos que nacen de una idea.
Y hay otros que nacen de una manera de hacer las cosas.
Esta agenda pertenece a los segundos.
Durante años he utilizado el bullet journal como una forma de organizarme, de ordenar ideas, proyectos y prioridades y, también, de pararme a pensar.
A esa experiencia personal se suma mi trayectoria profesional, trabajando con personas, equipos, proyectos y procesos de cambio.
Y en algún momento me hice una pregunta:
¿Cómo me organizaría si hoy tuviera delante un proyecto nuevo y quisiera convertir una idea en algo real?
De esa pregunta nace la Agenda La Albarquería.
No quería crear simplemente una agenda para anotar tareas, citas o pendientes.
Quería crear una herramienta que ayudara a pensar, ordenar, decidir, crear y avanzar.
Una herramienta que pudiera acompañar cualquier tipo de proyecto: personal, profesional, individual o colectivo.
Porque poner en marcha algo no empieza siempre haciendo una lista de tareas.
A veces empieza haciéndonos preguntas:
Y ahí aparece una de las partes que para mí tiene más valor: su componente emocional.
Porque organizar también puede ser una forma de conocernos mejor.
Una herramienta que nos invita a mirar hacia dentro para poder avanzar hacia fuera.
Pero esta agenda tampoco nace solamente para ayudar a organizar proyectos.
Desde el principio tuve claro que quería que tuviera un propósito.
Que pudiera llegar mucho más lejos que la persona que la utiliza.
Porque en el medio rural hay conocimiento, talento, iniciativas, patrimonio, personas con muchísimo que aportar y muchas ideas esperando una oportunidad.
Y creo que una herramienta puede ayudar a que algunas de esas ideas encuentren un lugar donde crecer.
Puede ayudar a ordenar una idea, a darle forma, a conectar personas, a compartir conocimientos, a poner en valor lo que ya existe o, simplemente, a dar ese primer paso que tantas veces cuesta dar.
Porque cuando una idea se comparte, puede dejar de ser solamente una idea.
Eso es lo que quiero explorar desde La Albarquería.
Un espacio donde organizar, crear, aprender, conectar y poner cosas en movimiento.
Y para poder enseñaros todo lo que hay dentro de esta agenda, de momento existen cinco ejemplares.
Son los primeros prototipos.
Los necesarios para poder probar, enseñar y compartir esta herramienta que llevaba tiempo creciendo en mi cabeza y que ahora, por fin, puedo tener entre las manos.
Muy pronto os contaré cómo podéis conseguirla.
Pero este proyecto tampoco quiere construirse solamente desde La Albarquería.
Necesita de una comunidad.
Porque creo profundamente que las cosas interesantes ocurren cuando dejamos de hacerlas solos y empezamos a hacerlas juntos.
Y quizá esta agenda sea solamente el principio.
Una herramienta para organizar tu camino.
Pero también una oportunidad para que una idea pueda llegar más lejos.
Hoy comienza este camino.
Y esto es solo el principio.
Muy pronto os contaré qué hay detrás de una idea que lleva tiempo creciendo en La Albarquería:
100 Agendas. 1 Pueblo.
Pronto os lo contaré.

