EL TELAR: LAS PIEZAS YA ESTÁN AHÍ. SOLO FALTA CONECTARLAS.

lunes, septiembre 07, 2026

Durante años, las guarnecedoras de la Comarca del Aranda han unido piezas de cuero para dar forma a un zapato. Un oficio que también nos enseña que, muchas veces, construir consiste en saber qué piezas tenemos y cómo conectarlas.

En mi pueblo hay mujeres que durante años han hecho algo que, visto desde fuera, puede parecer sencillo: unir las piezas de un zapato.

Son las guarnecedoras.

Reciben piezas de cuero que todavía no forman un zapato. Cada una tiene su lugar, su forma, sus cortes y sus pequeños detalles. Hay que reconocerlas, colocarlas, ajustarlas y unirlas.

Una a una.

Con cuidado.

Con experiencia.

Hasta que aquello que estaba separado empieza a convertirse en una sola pieza.

Me gusta pensar en ellas cuando hablo de proyectos, de personas y de territorio.

Porque muchas veces nos ocurre algo parecido.

Tenemos las piezas.

Pero no siempre sabemos verlas.

Y, sobre todo, no siempre sabemos cómo conectarlas.


No todo empieza con una solución

Cuando tenemos delante un problema, nuestra primera reacción suele ser buscar una respuesta.

¿Qué podemos hacer?

¿Qué necesitamos?

¿A quién podemos pedir ayuda?

¿Qué recurso nos falta?

¿Qué proyecto podríamos poner en marcha?

Y quizá estamos empezando demasiado pronto.

Porque antes de buscar una solución, hay otra pregunta que merece la pena hacerse:

¿Qué tenemos ya?

Personas.

Conocimientos.

Experiencias.

Espacios.

Recursos.

Ideas.

Relaciones.

Capacidades.

Oportunidades.

A veces no necesitamos encontrar una pieza nueva.

Necesitamos descubrir qué piezas tenemos sobre la mesa.

Y después preguntarnos qué puede ocurrir cuando empezamos a unirlas.


Ahí aparece El Telar

Un telar trabaja con hilos.

Cada hilo, por sí solo, es solamente un hilo.

Pero cuando se cruza con otros, cuando encuentra una dirección y una trama, empieza a formar algo diferente.

No se trata de que un hilo sea más importante que los demás.

Se trata de cómo se relacionan entre ellos.

En nuestros pueblos también tenemos muchos hilos.

Una persona tiene una idea.

Otra conoce el territorio.

Otra tiene una habilidad.

Una asociación tiene ganas de hacer algo.

Un ayuntamiento tiene un espacio.

Una empresa puede aportar recursos.

Una persona mayor conserva un conocimiento que todavía no hemos sabido aprovechar.

Una joven puede tener una mirada nueva.

Y quizá alguien conoce a la persona que necesitamos.

Las piezas están ahí.

Lo que falta, algunas veces, es el hilo que las conecte.


La herramienta: El Telar

Podemos utilizar El Telar cuando tenemos delante una situación, un problema o una oportunidad y todavía no sabemos muy bien qué hacer con ella.

No empezamos buscando respuestas.

Empezamos colocando las piezas.

1. ¿QUÉ ESTÁ PASANDO?

Antes de actuar, describe lo que tienes delante.

¿Qué situación queremos transformar?

¿Qué sabemos realmente?

¿Qué estamos viendo?

¿Qué estamos dando por supuesto?

¿Qué necesita nuestra atención?

Después de Parar y mirar y La Mirada, este es el siguiente paso:

ya hemos detenido el ritmo y hemos observado. Ahora podemos empezar a relacionar.


2. ¿QUIÉNES SON LAS PIEZAS?

Piensa en todas las personas y organizaciones relacionadas con la situación.

Y no solamente en quienes ya participan.

¿Quién está?

¿Quién podría estar?

¿Quién tiene algo que aportar?

¿Quién tiene conocimiento?

¿Quién tiene experiencia?

¿Quién puede abrir una puerta?

¿Quién puede conectar con otra persona?

A veces nuestro mapa es mucho más pequeño porque solo estamos contando con quienes ya conocemos.

El Telar nos invita a ampliar la mirada.


3. ¿QUÉ TENEMOS?

Ahora hacemos inventario.

Pero no solamente de recursos materiales o económicos.

También de:

personas, conocimientos, capacidades, tiempo, espacios, contactos, experiencias, ideas, relaciones y oportunidades.

¿Qué sabemos hacer?

¿Qué tenemos disponible?

¿Qué hacemos bien?

¿Qué hemos aprendido de experiencias anteriores?

¿Qué recursos existen en nuestro entorno que todavía no estamos utilizando?

Esta pregunta puede cambiar completamente la manera de afrontar un proyecto.

Porque no es lo mismo empezar desde:

“¿Qué nos falta?”

que empezar desde:

“¿Qué tenemos?”


4. ¿QUÉ PODEMOS CONECTAR?

Aquí empieza el verdadero trabajo del Telar.

Mira las piezas y busca relaciones.

¿Qué persona podría conectar con otra?

¿Qué conocimiento podría responder a una necesidad?

¿Qué espacio podría ponerse al servicio de una iniciativa?

¿Qué empresa podría colaborar con una asociación?

¿Qué experiencia podría servir a otro proyecto?

¿Qué podrían hacer juntos quienes hasta ahora han trabajado por separado?

No necesitamos tener todavía el proyecto terminado.

Solo necesitamos empezar a encontrar los cruces posibles.


5. ¿QUÉ PODRÍA NACER DE ESA CONEXIÓN?

Y entonces podemos empezar a imaginar.

Quizá aparezca una actividad.

Una colaboración.

Un proyecto.

Una formación.

Una red.

Una nueva manera de hacer algo.

O simplemente una conversación que permita que algo empiece.

Porque no todas las conexiones tienen que convertirse inmediatamente en un proyecto.

Algunas necesitan tiempo.

Algunas necesitan confianza.

Algunas necesitan que las personas se conozcan.

Y algunas simplemente necesitan que alguien diga:

“¿Y si lo hacemos juntos?”


Las guarnecedoras saben algo de esto

Por eso quería empezar este artículo hablando de ellas.

Porque su trabajo nos recuerda algo que a veces olvidamos cuando hablamos de proyectos.

Una pieza sola no es el resultado.

El resultado aparece cuando sabemos dónde colocarla y cómo unirla con las demás.

Y para eso hacen falta conocimiento, atención, experiencia y oficio.

También en nuestros territorios.

No siempre necesitamos más recursos.

A veces necesitamos mirar de nuevo los recursos que ya existen.

No siempre necesitamos incorporar más personas.

A veces necesitamos conectar mejor a las que ya están.

No siempre necesitamos una idea completamente nueva.

A veces necesitamos juntar dos ideas que hasta ahora caminaban por separado.


También podemos utilizar El Telar para nuestros propios proyectos

Imagina que tienes una idea.

Te entusiasma, pero no sabes por dónde empezar.

O quizá llevas tiempo trabajando en un proyecto y sientes que no termina de avanzar.

La reacción habitual es buscar inmediatamente una solución.

Pero prueba otra cosa.

Coge una hoja y dibuja un círculo en el centro.

Escribe dentro aquello que quieres transformar.

Y alrededor empieza a colocar tus piezas.

Personas.

Recursos.

Conocimientos.

Necesidades.

Ideas.

Oportunidades.

Contactos.

Después empieza a unirlas.

Sin buscar todavía el resultado.

Solo observa qué conexiones aparecen.

Puede que descubras que alguien que no habías tenido en cuenta tiene precisamente aquello que necesitabas.

Puede que aparezca un recurso que ya existía.

Puede que dos personas que nunca habían trabajado juntas tengan mucho que aportarse.

O puede que descubras que tu problema no era la falta de recursos.

Era que estaban desconectados.


Tejer también es construir comunidad

Quizá por eso esta herramienta tiene tanto sentido cuando hablamos de nuestros pueblos.

Porque un territorio no es solamente un lugar.

Es una red de personas, conocimientos, historias, recursos, capacidades y relaciones.

Y cuando esas piezas se conectan, aparecen posibilidades que antes no podíamos ver.

Eso también es construir comunidad.

No se trata de que todo el mundo haga de todo.

Ni de que todas las personas tengan que participar en todos los proyectos.

Se trata de reconocer que cada persona puede aportar un hilo diferente.

Y que el resultado puede ser mucho más fuerte cuando esos hilos encuentran una manera de entrelazarse.


Una pregunta para llevarte contigo

Después de Parar y mirar.

Después de preguntarnos qué estamos viendo y cómo lo estamos mirando.

Ahora podemos hacernos una nueva pregunta:

¿Qué piezas tengo delante y todavía no he conectado?

Quizá haya una persona.

Un conocimiento.

Un recurso.

Una idea.

Una oportunidad.

Una relación.

Un espacio.

O quizá haya algo que todavía no sabes nombrar.

No hace falta tenerlo todo resuelto.

Primero hay que reconocer los hilos.

Después, encontrar dónde cruzarlos.

Y empezar a tejer.

Porque no faltan piezas. Falta conectarlas.


🌱 HERRAMIENTAS PARA AVANZAR

Herramienta 01 — Parar y mirar

→ revisar antes de seguir.

Herramienta 02 — La Mirada

→ aprender a observar antes de buscar soluciones.

Herramienta 03 — El Telar

→ conectar personas, problemas, recursos, capacidades y oportunidades antes de buscar una solución.

Y seguimos.


Porque todavía quedan hilos por descubrir.






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